¿Vacunación del HPV a cualquier edad?

¿Vacunación del HPV a cualquier edad?

Una de las principales misiones del médico es la prevención de todas aquellas patologías que por su importancia y su prevalencia, poseen una elevada incidencia en la salud de la población. Es por ello que el cáncer de cuello uterino ocupa un lugar relevante, ya sea en el diagnóstico de las formas preclínicas o en sus manifestaciones invasivas.

Una de los pasos más importantes en relación al cáncer de cervix, ha sido la identificación del Virus del papiloma humano (HPV), como factor involucrado directamente en él.(70% de este cáncer es producido por el HPV 16 o 18). Gracias  a los avances y estudios del HPV, ha sido posible acceder a la prevención primaria del cáncer de cervix mediante la Vacunación, considerada como recomendación preventiva Oncológica de primer nivel, y además consta con el apoyo de todas las agencias reguladoras, nacionales e internacionales.

Hoy en día,  los Sistemas de Salud de diferentes países aconsejan la vacunación en mujeres de 9 a 14 años, con el fin de que estén inmunizadas antes de iniciar las relaciones sexuales. La vacunación “sistemática” en mujeres más mayores no se plantea por motivos de coste-efectividad.

El “European Centre for Disease Prevention and Control”, recomienda además de la vacunación incluida en los calendarios de imunizaciones vacunales, la vacunación en otros 3 grupos de pacientes:

  • Mujeres de hasta 26 años de edad. (Las mujeres menores de 25 años tienen la tasa de infección  por HPV más alta, con una prevalencia del 50%).
  • Mujeres mayores de 26 años. (Aunque el riesgo de contraer una infección por HPV disminuye con la edad, el riesgo sigue siendo significativamente alto, incluso en mujeres mayores de 45 años).
  • Varones.

Hasta la fecha, todos los estudios observan que una proporción significativa de mujeres mayores de 25 años, adquieren nuevas infecciones por HPV, debido a la adquisición continua de nuevas parejas sexuales conforme aumenta la edad. Sin ir más lejos, existen datos que entre las mujeres, el mayor número de divorcios tiene lugar a partir de los 40 años. Solo las mujeres adultas en que la vacunación no estaría indicada debido al nulo riesgo de cancer cervical sería: las mujeres monógamas que solo han tenido relaciones sexuales con un compañero sexual, que a su vez sea monógamo, y que las citologías previas hayan sido normales. Cualquier cambio en el hábito sexual de la mujer, o de su pareja , puede modificar el riesgo y por tanto favorecer la indicación de la vacuna.

Debemos tener en cuenta que las  infecciones por HPV, conforme aumenta la edad de la paciente son mas difíciles de eliminar, debido a una menor respuesta del sistema inmunólogico frente al virus, con lo cual, todo ello favorece   la mayor probabilidad de que las infecciones por HPV de alto riesgo sean persistentes, y progresen a lesiones premalignas.

El haber tenido una infección previa por HPV no confiere una protección definitiva frente a nuevas infecciones, una mujer que padece una infección por HPV puede volver a infectarse por los mismos tipos virales, con lo cual se recomienda la vacunación en las mujeres previamente expuestas al HPV, independientemente de su edad, con ello prevenimos la reinfección o la reactivación en caso de que se hubiese aclarado la infección.

La vacuna posee mero efecto preventivo, no terapéutico. Las mujeres que presentaron  lesiones cervicales, aun siendo tratadas quirúrgicamente, son más susceptibles respecto a la población general de sufrir nuevas lesiones  o carcinoma invasor , aun mucho tiempo después del tratamiento. El  administrar la vacuna, antes,  durante, o después del tratamiento quirúrgico, supone un beneficio añadido, ya que se reduce significativamente el riesgo de recurrencia de la lesión

En resumen:

La seguridad y la eficacia de la vacuna del HPV, se ha constatado en todas la edades (hasta los 55 años), tanto en infección actual o pasada o en pacientes sin infección actual o previa por el HPV.

En mujeres tratadas por lesiones del cuello del útero, previamente vacunadas, se produce una reducción del riesgo de recurrencias o nuevas infecciones.

Eficacia demostrada de la vacuna en mujeres mayores de 25-26 años (aunque la eficacia es discretamente inferior a la de la población más joven, aun así se sitúa en torno al 90%).

Las autoridades sanitarias no promueven la vacunación sistemática en las mujeres más mayores, dado que la relación coste-efectividad es menos favorable conforme aumenta la edad de la mujer, pero existen evidencias del  beneficio potencial de dichas vacunas en mujeres mayores de 25 años. Estas mujeres deben de tener la oportunidad de poder elegir su vacunación de forma individualizada y siempre aconsejadas por su ginecólogo.

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