LISTERIA EN EL EMBARAZO

LISTERIA EN EL EMBARAZO

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Listeria monocytogenes es una bacteria intracelular, es decir, para producir patología requiere entrar en las células del cuerpo. Por eso, en situaciones de inmunidad mediada por células más baja de lo normal, como es el embarazo, se es más susceptible a la infección.

La infección por listeria se adquiere por la ingesta de alimentos contaminados, que son principalmente productos cárnicos precocinados, leche y productos lácteos no precocinados y marisco, y además es una bacteria resistente a las bajas temperaturas. Una vez ingerido el alimento contaminado la listeria se absorbe en el aparato digestivo y llega a la placenta, ya que se trata de una bacteria con gran tropismo placentario. Aunque sigue siendo una infección poco frecuente, menos de un caso por cada 1000 partos, durante los últimos años ha habido un aumento de incidencia. Es más frecuente en verano y puede aparecer en forma de caso aislado o de brote epidémico. La incubación de esta infección es variable entre 1 y 90 días.

 

 

¿Qué síntomas da la listeriosis?

Los síntomas de esta infección son inespecíficos. En el primer y segundo trimestre de gestación el síntoma principal es la fiebre termometrada de más de 38 ºC, que se puede acompañar de malestar general, parecido a un cuadro gripal. En un 20% de los casos aparece un cuadro de síntomas gastrointestinales, como náuseas, vómitos o dolor abdominal, que suelen aparecer antes de la fiebre. En el tercer trimestre de embarazo la infección suele aparecer como un cuadro de infección placentaria y del líquido amniótico (corioamnionitis), que se manifiesta con fiebre materna termometrada de más de 37’8 ºC, taquicardia fetal, dolor a la palpación abdominal y/o dinámica uterina. En algunos casos es del todo asintomática.

En una paciente no embarazada es un cuadro inespecífico que no suele tener más importancia, pero en la embarazada es grave por su repercusión fetal. Si la infección tiene lugar durante el primer o segundo trimestre de la gestación, lo que ocurre en un 20% de los casos, se suele producir un aborto o una muerte fetal intraútero. En el 80% de casos la infección ocurre en el tercer trimestre, de estos casos en un tercio es una infección totalmente asintomática para la madre y para el feto, mientras que en los dos tercios restantes tendrá lugar una corioamnionitis y un parto prematuro con una mortalidad del feto de alrededor de un 20%.

También puede ocurrir que la infección materna tenga lugar al final del embarazo, de manera que los fetos nacidos tendrán una sepsis neonatal, y pueden contagiarse de dos maneras diferentes:

• Infección precoz, adquirida intraútero a través de la sangre o por deglución de líquido amniótico infectado: Es la forma más frecuente, se suele diagnosticar en la madre. Suelen ser partos prematuros con fiebre materna y líquido amniótico meconial. Durante el primer o segundo día de vida aparecerá distrés respiratorio o neumonía. Mortalidad alrededor del 20-30%.

• Infección tardía, adquirida en el canal del parto: Suelen ser recién nacidos a término hijos de gestantes portadoras asintomáticas. A partir de los 7 días de vida aparece, más frecuentemente, un cuadro de meningitis.

 

¿Cómo se diagnostica la listeriosis?

La dificultad del diagnóstico deriva de la inespecificidad de los síntomas, que nos pueden confundir con muchas enfermedades. Si existe sospecha de una posible infección por listeria en una embarazada debemos hacer una analítica de sangre materna (hemograma y proteína C reactiva) para ver si hay signos indirectos de infección bacteriana, pero además hacer un cultivo de la sangre materna para buscar específicamente la bacteria. En ocasiones se realizará también una amniocentesis para hacer un cultivo del líquido amniótico, un cultivo de placenta en casos de nacimientos prematuros, y punciones de líquido cefalorraquídeo o analíticas de sangre ante un neonato con sospecha de infección.

 

¿Cuál es el tratamiento de la infección por Listeria?

Esta infección requiere un tratamiento hospitalario ya que se trata con antibiótico endovenoso a altas dosis. Ante la sospecha de una listeriosis en el embarazo hay que iniciar el tratamiento antes de que tengamos los resultados de los cultivos, ya que estos pueden tardar varios días.

 

¿Cómo podemos prevenir la infección por Listeria?

Hay que ser muy cuidadosos con la comida. Esta bacteria es resistente a la congelación, pero se destruye por encima de 50oC.

Por eso las recomendaciones a seguir son:
• Cocinar todos los alimentos de origen animal por encima de 50 ºC y tomar lácteos pasteurizados.
• Lavar bien los alimentos que se consuman crudos.
• Lavar bien las manos, los utensilios de cocina y las superficies de la cocina después de manipular alimentos crudos.
• Limpiar a menudo la nevera.
• No juntar alimentos crudos y cocinados.
• No conservar mucho tiempo los productos de charcutería después de abiertos.
• Calentar bien los platos precocinados.

Los alimentos de más riesgo de contagiarse por listeria y que por tanto no se recomiendan a las embarazadas son:
• Quesos blandos que no son pasteurizados, tipo brie o camembert.
• Leche no pasteurizada.
• Salchichas tipo Frankfurt si no se calientan bien por encima de 50oC
• Evitar los patés no enlatados.
• Pescado y marisco crudo.
• Ensaladas compradas ya listas para comer, se recomienda primero lavarlas bien.

Si tienes más dudas, no dudes en pedir cita con tu ginecólogo de confianza.

¡Quédate tranquila!

Dra. Alba Roca

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