¿Qué es el cáncer de vulva?

¿Qué es el cáncer de vulva?

El cáncer de vulva es un tumor ginecológico poco frecuente, supone un 5% de los cánceres . Su origen está en el virus del papiloma humano.
El cáncer de vulva es un tumor poco frecuente, pero que debes de tenerlo en cuenta si a partir de los 60 años notas picores vulvares intensos y constantes durante mucho tiempo.

Solemos tratar a 1-3 pacientes /100.000 mujeres/año. Estas cifras te indican su escasa frecuencia, por debajo de los otros tumores ginecológicos: mama, útero, ovario o cérvix de los que hemos hablado en otras ocasiones.

¿Cuántos tipos de tumores de vulva existen?

• origen escamoso
• origen glandular
La mayoría de los casos de cáncer de vulva (más del 90%) son de tipo escamoso, es decir, se forman a partir de células de la propia piel de la vulva (labios mayores y menores).
En una proporción menor, tienen un origen glándular (por ejemplo, glándulas de bartholino, sebáceas, etc…).
La diferenciación se realiza tras estudiar la lesión al microscopio por el patólogo.

 

¿Cuál es el origen o los factores de riesgo del cáncer de vulva?

Existen dos grupos de pacientes que se diferencian claramente por su origen:
• Los cánceres de vulva en pacientes más jóvenes (más de 50 años) están relacionados con el virus del papiloma. Pues bien, dicho virus es el causante del cáncer de cérvix, de vulva, de garganta, ano , etc. Son tumores cuya frecuencia va en aumento.

• Los cánceres de vulva en pacientes más mayores, de más de 70 años, suelen estar relacionados con lesiones atróficas de la vulva. Es característicos que son mujeres que llevan años tratándose con cremas, por atrofia de la vulva.
El tabaco o los tratamientos con fármacos inmunosupresores son otros factores que pueden predisponer al cáncer de vulva.

¿Cómo se puede sospechar clínicamente un cáncer de vulva?

Es una pregunta frecuente: ¿Qué debo de notar?¿Cómo se sospecha un cáncer de vulva? ¿Qué debo sentir para acudir al ginecólogo?
El síntoma principal es el prurito vulvar. Sencillamente picores crónicos e intensos, durante años.
En muchas ocasiones es el único síntoma que notas. En otras se asocia a alguna pequeña lesión vulvar o área blanquecina o de cambio de color en uno de los labios genitales.
Rara vez la lesión se ha dejado tanto, pero pueden aparecer úlceras. En estos casos, indican meses o años de evolución.
Cuando notes alguno de estos síntomas, mi consejo es acudir a tu ginecólogo para que realice una revisión ginecológica.

 

¿Cómo se diagnostica un cáncer de vulva?

La gran ventaja es que la vulva, al ser piel y mucosa, es accesible por simple inspección.
Tu ginecólogo, a la exploración, ya puede sospechar el origen el problema.
En caso de duda, realizará una vulvoscopia. Esta prueba es similar a la colposcopia que utilizamos para ver el cuello del útero. Se mira la zona con un instrumento parecido a una lupa. En caso de duda, se realizará biopsia.
De hecho la biopsia es la prueba de certeza para determinar si una lesión vulvar es o no sospechosa de cáncer vulvar. Toda lesión vulvar sospechosa debe ser biopsiada.
La biopsia puede tomarse en la consulta del ginecólogo con anestesia local.
Una vez realizado el diagnóstico, y para completar el estudio de extensión del tumor, se pueden hacer también TAC o Resonancias.

 


¿Cuál es el tratamiento del cáncer de vulva?

En la mayoría de los casos, el cáncer de vulva está poco avanzado y la cirugía (seguida de radioterapia o quimioterapia, según los casos), es el tratamiento más utilizado.
Por supuesto, el estadio del tumor es la base para establecer cuál es el mejor tratamiento y, lo que es más importante, para establecer el pronóstico de la enfermedad.
Por tanto, si tienes picores vulvares de varios meses (o incluso años) y más de 50 años (tengas o no lesiones vulvares visibles), mi consejo es acudir a tu ginecólogo para realizar una exploración ginecológica.
Recuerda que si has tenidos lesiones por el virus del papiloma unos años antes, sobre todo si han sido persistentes, tu riesgo es aún mayor. Si las lesiones por el virus fueron persistentes (más de 1-2 años) indica que el virus era agresivo o que tus defensas no eran genéticamente fuertes.

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